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“Confiade nas librarías: nós estamos preto e non somos máquinas”

Una trabajadora de Ler Librerías ayer en el local que continúa abierto en Santa Comba, si bien están sirviendo sobre todo a domiicilio. - FOTO: I.A.

Isabel Ares, responsable xalleira de la franquicia Ler, con 14 establecimientos, confirma que la mayor parte del gremio cerró o trabaja a distancia // Aguantan gracias al libro infantil a domicilio y a los juegos didácticos.

Puede que el de ayer fuera el peor Día Internacional del Libro que, debido a la pandemia, recuerdan los libreros gallegos. No fueron considerados sector esencial, y la gran mayoría optó por cerrar, teletrabajar o, aquellos que vendían prensa, sostener su labor como papelería o kiosko. Este es el caso de Isabel Ares, vecina de Santa Comba y artífice de la franquicia Ler Librerías, que suma 14 establecimientos. Confía en salir del bache y lanza un mensaje: “Confiade nos libreiros e nas librarías, porque nós estamos preto e, a diferencias das multinacionais, non somos máquinas”.

Se trata de un gremio que trabaja “con poucos marxes” y, además, ha sufrido como pocos el envite de las grandes plataformas, tipo Amazon. La llegada de la covid-19, además, les está obligando a reinventarse, y Ares lo explica así: “A primeira semana abriamos pola mañá, porque somos papelería tamén... pero fatal, non che vou enganar”. Pasaban los días, y fiel a su vocación emprendedora, optó por divulgar “que tamén serviamos a domicilio, e preparamos paquetes especiais que, por exemplo na Semana Santa, incluían a posibilidade de engadir un ovo de Pascua ao pedido”. No fue un revulsivo absoluto, reseña, pero sí que les valió para apostar por esta mecánica según las fechas, “e para o Día da Nai do 3 de maio tamén queremos facer algo similar, incluíndo por exemplo unha rosa”. ¿Resultado? Decidieron continuar abiertos, también de tarde, durante el presente mes. Su caso, sin embargo, es una excepción, “porque a maior parte do sector decidiu pechar e acollerse ás medidas para os autonónomos, xa que teñen medo de botar por terra o seu negocio”.

Y, visto lo visto, no es ni mucho menos una conclusión agorera: “A xente non se está achegando nin sequera a buscar os libros de moda ou de tempada; a verdade é que a maior parte veñen a imprimir os deberes dos fillos, porque temos ordenador e damos este servizo”, corrobora la directora de Ler, una franquicia pionera que ya cuenta con el Sello de Calidad que otorga el Ministerio de Educación. Es más, la misma fuente asegura que “o que máis piden son libros para nenos, que supón máis do 90 % da demanda, tipo El diario de Greg, Diario de Nikki ou o dos Animalotes, entre outros, pero tamén están solicitando xogos de mesa e puzzles, un verdadeiro problema, porque apenas hai provedores que teñan existencias”. En menor medida, los libreros también apuntan a una mínima demanda de obras juveniles y, por supuesto, siguen acudiendo, pero de forma testimonial, “os lectores adultos de toda a vida”.

En lo que atañe a papelería, Ares resalta que faltan cartuchos de tinta e, incluso, impresoras, mientras que en cuanto a actividad solidaria, está repartiendo a entidades sin ánimo de lucro “os acetatos, as tapas de encadernar de 180 micras, que serven para pantallas faciais”. De cualquier modo, en Ler Santa Comba y Ler Cee (establecimientos que gestiona Ares directamente, con siete empleados) también se han visto obligados a recurrir al ERTE, en algunos casos de forma parcial y en otros, total. Las tres librerías del grupo que están en Canarias, a su vez, tuvieron directamente que cerrar. Y aunque no se perciba todavía rastro alguno de brotes verdes, la protagonista de estas líneas, que fue presidenta de la Agrupación de Libreros de Santiago, confirma que van a abrir un nuevo establecimiento en O Temple, cerca de A Coruña... quizás “para mediados de maio”.

OTRO PUNTAL. El otro gran puntal de la literatura lo representa la Asociación de Profesionais dos Arquivos, Bibliotecas, Museos e Centros de Documentación de Galicia, que preside Olimpia López. En su caso, se han visto obligados “a posicionarnos a favor de aquelas inciativas e accións que, desde as bibliotecas e as institucións das que dependemos se poidan levar a cabo para poder paliar, na medida do posíbel, a crise no sector do libro e da lectura que vai vir”, una debacle que, a su juicio, obligará a implementar medidas que deberían ir “alén deste ano e pensar polo menos nos dous próximos anos para paliar os efectos da crise no sector”.

Entre otras iniciativas, buscan “impulsar a conexión do rural ás redes culturais e crear liñas de colaboración entre administracións”, así como “potenciar as bibliotecas escolares como bibliotecas públicas” fuera de horario lectivo, impulsar campañas de dinamización y crear servicios móviles.

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